Y me dormí en sus brazos a la luz de la luna...

La noche brillaba de la manera más hermosa concedida, las olas peleaban ferozmente contra las rocas, lucha que con certeza acabaría en empate… las estrellas lo cubrían todo con su hermoso manto, protectoras de un corazón que escondía millones de secretos…

La playa estaba preciosa quizás por la luna llena, quizás porque en ese día todo era especial…

En el pueblo, millones de casitas y edificios repletos de luz y de vida, y en el paseo marítimo, miles de personas disfrutando de un tiempo que sabían que tenían que aprovechar…

Y si echabas la vista al mar una fuerza gobernadora de todo cubría el horizonte, al mirar a lo lejos un sentimiento de miedo y atracción invadió todo mi cuerpo, pero él, la persona que caminaba a mi lado, me agarró la mano como sabedor de lo que mi cabeza pensaba, le mire a los ojos, esos ojos llenos de brillo que no podía dejar de mirar y me embobe pensando lo buenos que habían sido aquellos meses…

Nos tumbamos en la arena y comenzamos a construir castillos de ilusiones, tejimos telarañas con los deseos que cada día invadían nuestros sueños, rozamos la locura con la punta de los dedos, bailamos sobre el agua canciones que solo el amor puede inventar…

Y me dormí en sus brazos a la luz de la luna... Con las olas rozándonos los pies, el ruido de un mar que nos gobierna y la magia de un amanecer...




Aquello...

¿Cuántos segundos puedes observar una mirada? ¿Cuántas veces te puedes dormir soñando un rostro? ¿Cuántos segundos puedes ser solo tú misma? ¿Cuántas veces puedes volar sin alas?

Así me sentía yo ahora mismo, como si millones de impulsos eléctricos recorrieran mi corazón, como si un torrente de agua fresca fluyera por mis venas, “aquello” estaba destruyendo la cubierta de mi órgano vital, estaba rompiendo todas las cuerdas que me ataban a la razón.

La lluvia golpeaba mi rostro con mucha fuerza, pero ya no sentía ni eso, mi mente luchaba contra la lógica, “aquello” estaba invadiendo todos mis pensamientos, estaba derribando cada muro de mi alma, era como un castillo que se estaba trasformando.

Llevaba mucho tiempo intentando que “aquello” no se apoderara de mí ser, que no sintiese como si un sol me abrasará los pulmones cada vez que intentaba respirar, que no me mostrase aturdida cuando me ponía a caminar, que mi mirada no mirase siempre en la misma dirección, cada vez que “aquello” mostraba su vida, yo iba perdiendo el control sobre mi misma y cada vez empeoraba más, lo peor de todo era, no ser consciente de si “aquello” me gustaba o no.

No fui consciente de que estaba empapada hasta que oí mi nombre al otro lado de la calle, busque nerviosa el lugar donde procedía el sonido… Su piel era morena, pero clara a la vez, su pelo mojado era tan oscuro como el azabache, sus pómulos estaban muy marcados, su mirada era feroz y tierna, llena de brillo, como un pequeño universo de estrellas y planetas concentrado en cada una de sus pupilas, negras como la noche.

Cuando me fije en su sonrisa, “aquello” volvió a hacer acto de presencia, esta vez me rasgaba por dentro muy lenta y dolorosamente.

Y de repente todo encajo perfectamente, demasiado obvio para no haberme dado cuenta hasta entonces, yo le amaba, quería cada parte de su forma de ser, cada rasgo de su cuerpo… de repente olvide todo el daño del pasado, todo el dolor de las heridas inflingidas en mi alma, solo éramos EL y YO en medio de la lluvia… como si fuésemos una sola persona.

Tan difícil era dejarme querer, tan imposible entrar en mi corazón, como un planeta tocar el sol, y sobrevivir para contarlo, tantas personas pasan en tu vida y muy pocas te hacen huella, muchos hablan, pocos saben y solo uno capta tu atención.

Ande esperando la chispa que hiciese brillar mi felicidad y al final la encontré… tan perfecta.

No me cansaría en la vida de una tarde a su lado, ni de esas miradas cómplices que solo entendemos EL y YO, que no dicen nada, pero lo dicen todo, que el nada a su lado es el todo para mí, que no me agotaría en la vida el dedicarle mis prosas, letras escritas, reflejos de mi alma, pensamientos de mi corazón.

Nunca me cansaría de observar su mirada, ni de soñar que le tenía entre mis brazos. Nunca me cansaría de sentir “aquello” dentro, ni de ser yo misma cada vez que le veía aparecer, NUNCA me cansaría de QUERERLE.




Encuentra la luz que el destino nos regala...

La decisión de tu vida, llegar a ese punto del camino en donde encuentras dos rutas, la de la soledad o la de la falsedad, de tu decisión dependen los próximos años de tu vida, todo tu cerebro se convierte en una habitación oscura, sin ventanas, intentas salir, pero hasta que no encuentres el interruptor de tu cerebro no verás la puerta. Y en el fondo de ti sabes que no te vas a rendir, que tu corazón va a seguir intentando latir para que el teatro en el que vives no diga que se acabó la función… ¿Y merece la pena vivir en una obra teatral? ¿Ser partícipe de un conjunto de marionetas? ¿Ser como la piedra de un río que simplemente se deja llevar? No, eso no es lo que yo busco, quiero romper las reglas de la gravedad, demostrar al mundo que no hay solo una forma de escapar de este agujero negro.
Pero ahí estoy yo… en medio de un cruce de caminos, esperando quitarme las gafas que me impiden ver la belleza de la luna, de las estrellas, porque ahora solo veo soledad, quizás es culpa mía, siempre decidir ser especial y esto es lo que conlleva, echarle cara al mundo, no dejarse pisar como un elfo por gigantes mitológicos, pero el elfo perdió sus flechas y no sabe si quiere buscarlas entre bosques de miedo o dejarse pisotear, ¿de que vale un perdón si no se siente? ¿Cómo se puede sobrevivir con un corazón lleno de telarañas negras? ¿Cómo se puede vivir pensando sólo en hacer mal? Espero que esta vida les devuelva el daño que me han hecho, pero ni si quiera eso es verdad… porque vuelvo a creerme que sus mascaras ocultan su bondad, que son como el fantasma de una opera viva, pero no es verdad, su corazón no late porque se cansó de luchar contra la crueldad de su mente.
Pero nuestra sociedad es compleja, vive adorando vampiros y hombres lobo, para dejar de lado al lado humano del mundo, es mejor que gane la bruja de los cuentos encantados que la princesa que no tiene la culpa de ser mejor; pero ahora no vale de nada los vestidos pomposos y los zapatos de cristal, ansían manzanas envenenadas y ruecas en altas torres.
Y esa es mi decisión ser ángel de día y demonio de noche, o ser princesa de noche y bruja de día, soledad o falsedad, dos claras virtudes de esta larga película, dos enormes características de este largo libro, ansiar o ser ansiado, desear o ser deseado. Y yo ando esperando el eclipse que me muestre que el día no es más que el sol, que cualquier peluche es mejor que la falsedad, que solo siendo yo, seré recelada, porque en este cruce de elecciones prefiero morir luchando por valores que lo merecen la pena, que morir en un campo de ortigas, yo muero entre rosas llenas de espinas, porque prefiero mi propia belleza que las mascaras de fiestas de disfraces, porque yo expongo mis virtudes y peligrosos defectos, pero no soy como un atractivo objeto que seduce con solo mirarlo y mata tu alma.
No, esa no es mi vida, yo soy la prota de mi cuento y prefiero la magia de hadas a dragones que te matan… Porque yo ya encendí mi interruptor…
Porque yo ya ENCONTRÉ MI ECLIPSE.



Los sueños...

Muchas veces los deseas y no se cumplen...
O tras muchas lo que quieres no lo quieres de verdad… y transcurrido un breve latido de corazón te das cuenta que si por alguna casualidad la estrella fugaz te hubiera echo caso, aquello te hubiera costado más de una lágrima…

¿Pero que ocurre cuando los verdaderos sueños se cumplen?
Muy pocos son los que guiados por la magia del destino llegan a hacerse realidad… Pero cuando lo consiguen, todo tu alrededor es un insignificante para ti… los imposibles son probables, sonríes siempre con ganas como impulsado por dos pequeños duendecillos que te aprietan los carrillos, sales a la calle soñadora de un mundo que puede no ser el real, pero que dentro de ti sabes que aunque lo que te rodea sea un breve atisbo de felicidad, en tu interior tienes un mundo propio, con el nombre de tu deseo y la ilusión de un niño pequeño cuando le regalan lo que tanto ha ansiado…
Cuando por un cúmulo de casualidades para algunos, una fuerza del destino para otros, o la ayuda de un ser superior tus sueños se hacen realidad, te aseguro que tu vida da un giro de 360º, para bien o para mal…
Mi vida era como un gran puzzle con muchas piezas pero le faltaba una para completarse, para ver la imagen que mostraba de verdad…
A cada roca le complementa su río, a cada letra su color, a cada color del arco iris su forma y a mí me complementaba él, solo me faltaba una pieza para ser feliz, solo una para mostrarme de verdad y cuando menos te lo esperas, cuando todo pasa y todo queda, cuando has sustituido los sueños por lágrimas rotas… entonces de repente lo ansiado y deseado aparece…
Para mí mi sueño se ha cumplido, y estar a su lado es lo mejor que me ha pasado… compartir cada momento, cada segundo, cada latido… y buscar países entre vasos rotos, escribir en paredes lo feliz que soy, y buscar estrellas con nombres inventados, contar historias bajo la luz de una luna, grande, hermosa, testigo de un sentimiento que solo sentimos el y yo… secretos compartidos en rincones por ahí perdidos, pequeños paraísos de magia, donde solo existamos los dos…
Y pedir un deseo al fuego para que lo cumplido no se evapore cuando abra los ojos, porque prefiero estar dormida toda una vida si es de esa forma por la que le tengo a mi lado...