Aquello...

¿Cuántos segundos puedes observar una mirada? ¿Cuántas veces te puedes dormir soñando un rostro? ¿Cuántos segundos puedes ser solo tú misma? ¿Cuántas veces puedes volar sin alas?

Así me sentía yo ahora mismo, como si millones de impulsos eléctricos recorrieran mi corazón, como si un torrente de agua fresca fluyera por mis venas, “aquello” estaba destruyendo la cubierta de mi órgano vital, estaba rompiendo todas las cuerdas que me ataban a la razón.

La lluvia golpeaba mi rostro con mucha fuerza, pero ya no sentía ni eso, mi mente luchaba contra la lógica, “aquello” estaba invadiendo todos mis pensamientos, estaba derribando cada muro de mi alma, era como un castillo que se estaba trasformando.

Llevaba mucho tiempo intentando que “aquello” no se apoderara de mí ser, que no sintiese como si un sol me abrasará los pulmones cada vez que intentaba respirar, que no me mostrase aturdida cuando me ponía a caminar, que mi mirada no mirase siempre en la misma dirección, cada vez que “aquello” mostraba su vida, yo iba perdiendo el control sobre mi misma y cada vez empeoraba más, lo peor de todo era, no ser consciente de si “aquello” me gustaba o no.

No fui consciente de que estaba empapada hasta que oí mi nombre al otro lado de la calle, busque nerviosa el lugar donde procedía el sonido… Su piel era morena, pero clara a la vez, su pelo mojado era tan oscuro como el azabache, sus pómulos estaban muy marcados, su mirada era feroz y tierna, llena de brillo, como un pequeño universo de estrellas y planetas concentrado en cada una de sus pupilas, negras como la noche.

Cuando me fije en su sonrisa, “aquello” volvió a hacer acto de presencia, esta vez me rasgaba por dentro muy lenta y dolorosamente.

Y de repente todo encajo perfectamente, demasiado obvio para no haberme dado cuenta hasta entonces, yo le amaba, quería cada parte de su forma de ser, cada rasgo de su cuerpo… de repente olvide todo el daño del pasado, todo el dolor de las heridas inflingidas en mi alma, solo éramos EL y YO en medio de la lluvia… como si fuésemos una sola persona.

Tan difícil era dejarme querer, tan imposible entrar en mi corazón, como un planeta tocar el sol, y sobrevivir para contarlo, tantas personas pasan en tu vida y muy pocas te hacen huella, muchos hablan, pocos saben y solo uno capta tu atención.

Ande esperando la chispa que hiciese brillar mi felicidad y al final la encontré… tan perfecta.

No me cansaría en la vida de una tarde a su lado, ni de esas miradas cómplices que solo entendemos EL y YO, que no dicen nada, pero lo dicen todo, que el nada a su lado es el todo para mí, que no me agotaría en la vida el dedicarle mis prosas, letras escritas, reflejos de mi alma, pensamientos de mi corazón.

Nunca me cansaría de observar su mirada, ni de soñar que le tenía entre mis brazos. Nunca me cansaría de sentir “aquello” dentro, ni de ser yo misma cada vez que le veía aparecer, NUNCA me cansaría de QUERERLE.




1 comentarios:

anny96 dijo...

cuando alguien quiere no se cansa d sentirlo...
es muy cierto.aunk ace muxo daño,el amor tmb da felicidad
buen blog
bss!!

Publicar un comentario

No te olvides de enseñarme como se sueña de verdad...