Historia de un maltrato...


A esa pequeña desconocida...
Yo soñaba que era la princesa de esa torre alta esperando al principe encantador y no entiendo que hago aquí, en medio de estas cuatro paredes encerrada, dependiendo del estado de ánimo de un alma libre cuya racionalidad se perdió en el vaso del último bar...
Cada minuto, cada segundo, cada instante... los diálogos conmigo misma son el único consuelo que me queda a una vida dedicada a una sola persona... la persona que me quito la libertad de ser feliz, la dignidad de ser persona, los derechos de ser humano, el sentir el amor verdadero...
Quiero levantarme un día con la ilusión de que las cadenas se cortaron y que puedo vivir una vida nueva... lejos de aquí... lejos de él...
Me gustaría no darme la vuelta cuando se abre la puerta, puerta a una locura desquiciante que enciende mis peores miedos, no sentir como el corazón me estalla cuando oigo un golpe detrás de mi, no tener que sentirme como la peor estrella del universo cuando veo sus manos sobre mi...
Sueño cada noche con una noche eterna, una noche bella sin principio ni final, donde yo sea la que controla mi cuerpo, no siendo la marioneta de los juegos que perturban una mente sin límites donde no existe la bondad...
Quién fue quien educó a ese niño... qué le hizo tratarme como me trata a mí... Alguien tenía que haberle dicho que las mujeres eramos como él, que ningún ser vivo es distinto a otro porque los pensamientos fuesen diferentes, que las personas no son inferiores por la magia del color de su piel... y me siento sola, sola en una sociedad en la que se ensalza la lucha por la igualdad, pero me siento como la golondrina sola en medio de la nieve y soy yo la que tiene que ayudarse en una batalla anónima en la que el miedo es el sustrato de cada día...
Añoro los tiempos donde me sentía como una perla de un hermoso collar, entre otras muchas otras, pero aún así yo era alguien, yo tenía motivos para no dejarlo todo de lado, y no me sentía como si fuese lo peor que se creó en el mundo, es increíble ver como una sola persona puede romper todas las ilusiones de una vida, creyendo que sobre su cuerpo se encuentra el dominio de los demás...
Muchas veces me pregunto porque no le grito al mundo todo lo que me esta pasando a mí, otras veces que porque me pasa a mí y solo encuentro el miedo en mis manos que dejaron de tener firmeza, para temblar ante la fuerza de quien les quitó la esperanza...
En estos momentos de mi historia todavía recuerdo aquel mes en el que sentí amor hacia el por primera vez y me desprecio a mi misma, como el sentimiento que vive en mi misma cada día, y quiero alejarme de todo y sueño con el instante en que lo deje todo y vuele, hacia un mar eterno...
No confio en ninguna ayuda, nadie puede entender la postura de ese niña encadenada a la que le quitaron las alas antes de aprender de volar...
Y solo pasaron diez años desde que era una adolescente y parece que ya son mas de las doce en el reloj de la vida... todavía me siento como esa niña indefensa con mi osito en el brazo, que corría a los brazos de su papá cuando tenía temor de la tormenta, pero esta tormenta esta durando demasiado y yo no puedo involucrar a más protecciones sobre mi tejado, es mi lucha, es mi batalla perdida, en la que ya no quedan ganas de luchar...
Solo me queda soñar, soñar para que el mundo cambie, para que este cuento se acabe para bien o para mal,soñar para que a nadie más sea la cenicienta a la que nunca le llegó la hora de ponerse el zapato de cristal...

2 comentarios:

Emily dijo...

Tienes un premio en mi blog: retretodeemily.blogspot.com.
Felicidades, te lo mereces!!!

Anónimo dijo...

Me hiciste recordar que tambien tengo una niña lastimada y abandonada.. que no solamente una persona sino que fueron varias, quienes rompieron su vasija de inocencia, amor y confianza con miradas fulminantes de rechazo, culpa y sobretodo con golpes al cuerpo corazon y al alma..Que Dios te bendiga.. ay que consolar alguien que sollace bajito para no molestar a nadie...

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